Archive for the Tributo a la letra Category

Amor se escribe con H

Posted in Tributo a la letra on noviembre 24, 2008 by tiporules

Amor se escribe con H
de hombre, de hembra, de hambre
muda h, como humano
que naturalmente es hueco,
vacio como hoyo,
al que no le cabe nada,
ni una h de historia, de histeria
de tanta herida…

Amor con h se hace, se hereda, se habita
homo, hetero, horma con o sin horario
humo, hurto que huye compartido con humedad

Amor holocausto, homicida,
hazaña de amar

con h, aunque muda, aunque calle.

Nota: Si alguien conoce a la autora… hechen un comentario, pues la desconosco.  PD. también pasen a checar la soledad del peregrino

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Annabel Lee

Posted in Tributo a la letra on junio 12, 2008 by tiporules

Hace muchos, muchos años, en un reino junto al mar,
habitaba una doncella cuyo nombre os he de dar;
y el nombre que daros puedo es el de Annabel Lee,
quien vivía para amarme y ser amada por mí.

Yo era un niño y era ella una niña, junto al mar,
en el reino prodigioso que os acabo de evocar.
Mas nuestro amor fue tan grande como jamás yo presentí,
más que amor compartimos, yo y mi bella Annabel Lee;
y los ángeles en el cielo envidiaban tal amor,
los alados serafines nos miraban con rencor.

Aquel fue el solo motivo, ¡hace tanto tiempo ya!,
por el cual, de los confines del océano y más allá,
un gélido viento vino de una nube y yo sentí
congelarse entre mis brazos a mi bella Annabel Lee;
y los nobles de su estirpe de abolengo señorial,
la arrancaron de mi lado en solemne funeral,

a encerrarla la llevaron por la orilla de la mar
a un sepulcro en ese reino que se alza junto al mar.

Los arcángeles que no eran tan felices como nosotros dos,
con envidia nos miraban desde el reino que es de Dios.
Ese fue el solo motivo, bien lo podéis preguntar,
pues lo saben los hidalgos de aquel reino junto al mar,
por el cual un viento vino de una nube carmesí
congelando una noche a mi bella Annabel Lee.

Nuestro amor era tan grande y aún más firme en su candor
que aquel de nuestros mayores, más sabios en el amor.
Ni los ángeles que moran en su cielo tutelar,
ni los demonios que habitan negros abismos bajo el mar
podrán apartarme nunca del alma que mora en mí, espíritu luminoso
de mi bella Annabel Lee.

Pues los astros no se elevan sin traerme la mirada
celestial que, yo adivino, son los ojos de mi amada;
y la luna vaporosa jamás brilla baladí,
pues su fulgor es ensueño de mi bella Annabel Lee;
yazgo al lado de mi amada, mi novia bien amada,
mientras retumba en la playa la nocturna marejada,
yazgo en su tumba labrada cerca del mar rumoroso,

en su sepulcro a la orilla del océano proceloso.

Annabel Lee 1849 (publicado póstumamente)

It was many and many a year ago,
In a kingdom by the sea,
That a maiden there lived whom you may know
By the name of ANNABEL LEE;
And this maiden she lived with no other thought
Than to love and be loved by me.

I was a child and she was a child,
In this kingdom by the sea;
But we loved with a love that was more than love-
I and my Annabel Lee;
With a love that the winged seraphs of heaven
Coveted her and me.

And this was the reason that, long ago,
In this kingdom by the sea,
A wind blew out of a cloud, chilling
My beautiful Annabel Lee;
So that her highborn kinsman came
And bore her away from me,
To shut her up in a sepulchre
In this kingdom by the sea.

The angels, not half so happy in heaven,
Went envying her and me-
Yes!- that was the reason (as all men know,
In this kingdom by the sea)
That the wind came out of the cloud by night,
Chilling and killing my Annabel Lee.

But our love it was stronger by far than the love
Of those who were older than we-
Of many far wiser than we-
And neither the angels in heaven above,
Nor the demons down under the sea,
Can ever dissever my soul from the soul
Of the beautiful Annabel Lee.

For the moon never beams without bringing me dreams
Of the beautiful Annabel Lee;
And the stars never rise but I feel the bright eyes
Of the beautiful Annabel Lee;
And so, all the night-tide, I lie down by the side
Of my darling- my darling- my life and my bride,
In the sepulchre there by the sea,
In her tomb by the sounding sea.

TU

Posted in Tributo a la letra on mayo 23, 2008 by tiporules

“Tu”
Eres tu el que siento en mi corazon
como un espejo
eres tu el amigo de toda la vida
que no conocia hasta ahora
eres tu el que me conoce, me entiende
mejor que los mismos que me han visto crecer
eres la persona con la que puedo hablar de todo
en quien confio y que siento cada vez mas
cerca de mi cuando veo la luna
o escucho una dulce cancion
que pueda con sus letras  traerte a mi lado
y contarme de ti.
Eres tu el que no conozco
pero esta aqui
el que no veo pero espero
el que me abre su corazon
asi como yo le abro el mio
Eres TU.

Estas son las letras increibles letras

de una persona muy importante para mi… Gracias.

Eros

Posted in Tributo a la letra on mayo 5, 2008 by tiporules

Eros posado en la conciencia

ritmica de la imaginación.

Musas desnudas,

de piel almendrada,

danzando alegóricamente

con perfumes mustios

de primavera en flor.

 

Imagenes divinas

estampadas en paredes

del placer.

 

Dulce cantar

de anhelos,

en garganta y voz

de la pasión.

 

Eros hiriente,

punzando lentamente

sentimientos hundidos en caos

a fuerza de soledad.

 

Dulce angustia reposada

en sueños de virginidad.

 

Eros Amor,

Eros Ansia,

Eros Dolor.

Eros…

EL BRINDIS DEL BOHEMIO

Posted in Tributo a la letra on marzo 24, 2008 by tiporules

 

En torno de una mesa de cantina,
una noche de invierno,
regocijadamente departían
seis alegres bohemios.

Los ecos de sus risas escapaban
y de aquel barrio quieto
iban a interrumpir el imponente
y profundo silencio.

El humo de olorosos cigarrillos
en espirales se elevaba al cielo,
simbolizando al resolverse en nada,
la vida de los sueños.

Pero en todos los labios había risas,
inspiración en todos los cerebros,
y, repartidas en la mesa, copas
pletóricas de ron, whisky o ajenjo.

Era curioso ver aquel conjunto,
aquel grupo bohemio,
del que brotaba la palabra chusca,
la que vierte veneno,
lo mismo que, melosa y delicada,
la música de un verso.

A cada nueva libación, las penas
hallábanse más lejos del grupo,
y nueva inspiración llegaba
a todos los cerebros,
con el idilio roto que venía
en alas del recuerdo.

Olvidaba decir que aquella noche,
aquel grupo bohemio
celebraba entre risas, libaciones,
chascarrillos y versos,
la agonía de un año que amarguras
dejó en todos los pechos,
y la llegada, consecuencia lógica,
del “Feliz Año Nuevo”…

Una voz varonil dijo de pronto:
—Las doce, compañeros;
Digamos el “requiéscat” por el año
que ha pasado a formar entre los muertos.
¡Brindemos por el año que comienza!
Porque nos traiga ensueños;
porque no sea su equipaje un cúmulo
de amargos desconsuelos…

—Brindo, dijo otra voz, por la esperanza
que a la vida nos lanza,
de vencer los rigores del destino,
por la esperanza, nuestra dulce amiga,
que las penas mitiga
y convierte en vergel nuestro camino.

Brindo porque ya hubiese a mi existencia
puesto fin con violencia
esgrimiendo en mi frente mi venganza;
si en mi cielo de tul limpio y divino
no alumbrara mi sino
una pálida estrella: Mi esperanza.

—¡Bravo! Dijeron todos, inspirado
esta noche has estado
y hablaste bueno, breve y sustancioso.
El turno es de Raúl; alce su copa
Y brinde por… Europa,
Ya que su extranjerismo es delicioso…

—Bebo y brindo, clamó el interpelado;
brindo por mi pasado,
que fue de luz, de amor y de alegría,
y en el que hubo mujeres seductoras
y frentes soñadoras
que se juntaron con la frente mía…

Brindo por el ayer que en la amargura
que hoy cubre de negrura
mi corazón, esparce sus consuelos
trayendo hasta mi mente las dulzuras
de goces, de ternuras,
de dichas, de deliquios, de desvelos.

—Yo brindo, dijo Juan, porque en mi mente
brote un torrente
de inspiración divina y seductora,
porque vibre en las cuerdas de mi lira
el verso que suspira,
que sonríe, que canta y que enamora.

Brindo porque mis versos cual saetas
Lleguen hasta las grietas
Formadas de metal y de granito
Del corazón de la mujer ingrata
Que a desdenes me mata…
¡pero que tiene un cuerpo muy bonito!

Porque a su corazón llegue mi canto,
porque enjuguen mi llanto
sus manos que me causan embelesos;
porque con creces mi pasión me pague…
¡vamos!, porque me embriague
con el divino néctar de sus besos.

Siguió la tempestad de frases vanas,
de aquellas tan humanas
que hallan en todas partes acomodo,
y en cada frase de entusiasmo ardiente,
hubo ovación creciente,
y libaciones y reír y todo.

Se brindó por la Patria, por las flores,
por los castos amores
que hacen un valladar de una ventana,
y por esas pasiones voluptuosas
que el fango del placer llena de rosas
y hacen de la mujer la cortesana.

Sólo faltaba un brindis, el de Arturo.
El del bohemio puro,
De noble corazón y gran cabeza;
Aquél que sin ambages declaraba
Que solo ambicionaba
Robarle inspiración a la tristeza.

Por todos estrechado, alzó la copa
Frente a la alegre tropa
Desbordante de risas y de contento;
Los inundó en la luz de una mirada,
Sacudió su melena alborotada
Y dijo así, con inspirado acento:

—Brindo por la mujer, mas no por ésa
en la que halláis consuelo en la tristeza,
rescoldo del placer ¡desventurados!;
no por esa que os brinda sus hechizos
cuando besáis sus rizos
artificiosamente perfumados.

Yo no brindo por ella, compañeros,
siento por esta vez no complaceros.
Brindo por la mujer, pero por una,
por la que me brindó sus embelesos
y me envolvió en sus besos:
por la mujer que me arrulló en la cuna.

Por la mujer que me enseño de niño
lo que vale el cariño
exquisito, profundo y verdadero;
por la mujer que me arrulló en sus brazos
y que me dio en pedazos,
uno por uno, el corazón entero.

¡Por mi Madre! Bohemios, por la anciana
que piensa en el mañana
como en algo muy dulce y muy deseado,
porque sueña tal vez, que mi destino
me señala el camino
por el que volveré pronto a su lado.

Por la anciana adorada y bendecida,
por la que con su sangre me dio vida,
y ternura y cariño;
por la que fue la luz del alma mía,
y lloró de alegría,
sintiendo mi cabeza en su corpiño.

Por esa brindo yo, dejad que llore,
que en lágrimas desflore
esta pena letal que me asesina;
dejad que brinde por mi madre ausente,
por la que llora y siente
que mi ausencia es un fuego que calcina.

Por la anciana infeliz que sufre y llora
y que del cielo implora
que vuelva yo muy pronto a estar con ella;
por mi Madre, bohemios, que es dulzura
vertida en mi amargura
y en esta noche de mi vida, estrella…

El bohemio calló; ningún acento
profanó el sentimiento
nacido del dolor y la ternura,
y pareció que sobre aquel ambiente
flotaba inmensamente
un poema de amor y de amargura.

 Guillermo Aguirre Fierro.

Audio

Posted in Tributo a la letra on marzo 23, 2008 by tiporules

El cuervo

Alberto blanco

El jilguero

Alberto blanco

A la espera de la obscuridad

Alejandra pizarnik

Estados de ánimo

Posted in Tributo a la letra on marzo 23, 2008 by tiporules

 

A veces me siento como
un águila en el aire.
Unas veces me siento como
pobre colina y otras
como montaña de cumbres repetidas.
Unas veces me siento como
un cielo azul pero lejano.
A veces uno es manatial
entre rocas y otras veces un árbol
con las últimas hojas.
Pero hoy me siento apenas como
laguna insome con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde inmovil y paciente conforme
con sus algas, sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde,
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.

-Pablo Milanés